Torneos con psicología: el jugador pasivo
Los jugadores de poker online que se inscriben en un torneo de poker -e intentan ganar- deben aprender a descifrar la sicología de los adversarios de manera de poder desplegar una estrategia de juego eficaz.
Uno de los estilos de juego es el que se clasifica como jugador pasivo, o sea el que juega muchas manos y no dobla la apuesta.
El jugador que juega así es el que juega muchas manos y se limita a ver o se retira durante la ronda. Este tipo de jugador es un adversario extremadamente irritante a causa de su estrategia de juego constante e inmutable.

En el juego del poker, una de las estrategias para interpretar la psicología del jugador que juega muchas manos y raramente apuesta, es la que lo obliga a la acción.
Si el jugador A tiene una starting hand fuerte, entonces estará tentado de doblar la apuesta en el pote. Esto es, obligará al jugador pasivo a dejar la mano o a ir a la apuesta. Después de la distribución de las primeras tres cartas comunitarias en la mesa, el jugador A puede continuar obligándolo a cualquier otro tipo de acción, sacándolo simplemente de su propia protección.
Existe la posibilidad de que este tipo de jugador se retire del torneo o que responda a la acción de una manera que no estaba prevista en su tipología característica. De cualquier modo, un jugador pasivo probablemente no llegará a la ronda final del torneo de poker.
Otra estrategia que se puede usar cuando se encuentra con un jugador pasivo es la de llamar al pote al pre flop sin relanzar y atender a qué tipo de mano se puede hacer después de que las tres cartas comunitarias estén en la mesa. Si el jugador decide hacer una mano más fuerte, ahora la situación comenzará a caldearse.
En este punto, el jugador pasivo invierte en el plato y se lo puede llevar; hay que invertir más dinero, si es que tenemos cartas medianamente buenas. Pero hay que tener en cuenta que este jugador puede tener mejores cartas que nosotros.
Debemos evaluar la fuerza de la mano propia contra otras posibles manos que seguirán en la mesa de las tres cartas comunes antes de arriesgar todos los puntos, pero no estimar exageradamente la fuerza de las cartas en mano del jugador pasivo, ya que este tipo de jugador generalmente juega manos que debería dejar pasar.
La estrategia final para aplicar al jugar con un pasivo es reconocer quién se adapta a esta tipología. Identificando este tipo de jugador, un jugador habitual puede jugar las propias manos más agresivamente cuando lo ve, con buenas probabilidades de llevarse el pote.
Ocasionalmente, el pasivo tendrá una mano más fuerte por puro azar, pero en la mayor parte de los casos no tendrá ninguna mano que valga la pena. Tomando ventaja con esta acción de limitar al pasivo y sabiendo qué manos jugar, se le podrán restar puntos, aumentando con esto nuestros puntos totales y la propia posibilidad de ubicarse bien en la clasificación del torneo.




